Publicado: 18 de Febrero de 2018

El invierno ya llegó y con él la misma preocupación de todos los años: ¿aguantará la batería de mi vehículo estos fríos? En España, por ejemplo, casi el 70% de las baterías se cambian en invierno y nuestros números aquí en Talleres lga  muestran la misma tendencia. Seguramente tú también lo hayas notado: las baterías fallan en invierno, o por lo menos suelen hacerlo en estas fechas. Pero, ¿por qué?

La principal función de la batería de cualquier vehículo es poder arrancar el motor, produciendo una corriente de alta intensidad en muy poco tiempo. Luego de arrancar, la batería es también la que se encarga de cargar energía para subministrar a los distintos dispositivos eléctricos del vehículo cuando este no está en marcha: la radio y las luces, por ejemplo.

Entonces, ¿cómo funciona una batería? Para poder cumplir con estas tareas, la batería cuenta con un polo positivo y un polo negativo. El primero está compuesto por dióxido de plomo y, el segundo, de plomo puro. Ambos se encuentran sumergidos en una mezcla de agua destilada y ácido sulfúrico. Cuando intentás arrancar el vehículo, se producen las reacciones químicas necesarias entre los polos y el ácido sulfúrico para producir la corriente necesaria. Pero, cuando hace frío, aumenta la viscosidad del ácido sulfúrico, lo cual afecta toda la reacción.

De este modo, la batería tiene que redoblar su esfuerzo para poder arrancar el vehículo y, también, para continuar con la carga durante su uso. Esto no es problema para una batería de buena calidad. Pero si tu vehículo tiene una batería de mala calidad o una batería con mucho tiempo de uso, es posible que una fría mañana te encuentres con que sea imposible arrancar el vehículo – y, además del tiempo perdido, vas a tener que salir corriendo a invertir en una nueva para que el contratiempo no se refleje demasiado en tu productividad.